EagleTrail 2017 (Olympus Marathon)

Cuando veas estrellitas de día piensa que debes parar, comer algo, beber agua, descansar y ¿continuar?

A parte de poder compartir un fin de semana increíble en Litochoro (Grecia) con grandes estrellas del Trail como Jessed Hernández, Hassam, Aritz Egea,.. Manolo Merillas y Lolo Díez, también compartí algún momento con otro tipo de estrellas durante los 14K de la EagleTrail (Olympus Marathon).

Ésta vez tocó viajar a Grecia. Conociendo el país desde Atenas a Litochoro (Tesalónica), pasando por Olimpia con su historia de los primeros JJOO allá por el 776 a.C. Delfi con el yacimiento arqueológico del templo de Apolo y Kalambaka o Kastraki con su espectacular formación rocosa y sus monasterios que forman Meteora (S. XIV), declarados Patromonio de la Humanidad por la Unesco desde 1.988. Un viaje increíble y sorprendente paisajísticamente hablando, y es que todos los lugares por los que pasamos son muy montañosos. 


Fuente: Google
Y ¿por qué Grecia? Por la Olympus Marathon, la carrera de los dioses que pasa por las faldas del mítico Trono de Zeus (2.910m). Porque un tal Sakis Daskaloupolus, el espartano (como yo le llamo) nos habló de ella y no pudimos resistirnos. Y así nos presentamos el 23 de junio en Litochoro, centro neurálgico del evento (¡increíble el despliegue!).

El 24 a las 6 am daba comienzo en Dion la famosa Olympus Marathon, teniendo como vencedores al vasco Aritz Egea y Ragna Debats (destacar la actuación de Lolo que hizo una gran carrera, consiguiendo un 51 Puesto de más de 800 corredores que tomaron la salida). Y al día siguiente, después de no haber pegado ojo, básicamente de los nervios -¡Pero porqué! no puedo entenderlo, si no me juego nada... (Como siempre)-, a las 10:20 de la mañana, con 30 grados y una humedad terrible, empieza la cuenta atrás de la carrera en la que yo participaba. Imagino que fuera la cuenta atrás, porque el griego ni aunque pongas 100% de atención se entiende. Aunque no salgo en las primeras filas intento adelantar por fuera para no pillar el tapón que se formaría a los 20m. A partir de ahí toda la carrera discurre por un camino estrecho por el que es difícil adelantar.

Fotos: Lolo Díez

Comenzamos en bajada, incómoda porque hay muchos troncos formando escalones, donde hay que tener 1000 ojos para no pillar los clavos y las rocas que hay por medio. Voy adelantando a gente, lo cual me lleva esfuerzos momentáneos muy fuertes, con el camino estrecho debo apretar y saltar piedras. Pienso que voy un poco rápido, pero los corredores y la inercia me llevan -espero no petar-. Adelanto a 3 mujeres, aunque no sé en qué posición voy (tercera según puestos al llegar a meta). Llega el K5 y empiezo a agobiarme por la humedad.
- Uf, sólo llevamos 5K, queda más de la mitad. No sé si aguantaré.
Intento respirar tranquila, echarme un poco de agua por encima y continuar corriendo. Y ya en este punto tengo que comer la primera gominola PROZIS (a parte, desayuné muy pronto y tengo un poco de hambre). 

Foto: Olympus Marathon

El camino es muy rompe piernas y sin descansos, comienzo a flojear y me retuerzo de vez en cuando el tobillo, por lo que sin darme cuenta fuerzo la pierna contraria y empieza a molestarme. Así aguanto otros 3K, pero poco a poco empiezo a sentirme un poco mal. Aparecen las primeras estrellitas y los corredores empiezan a adelantarme.
- Y los del maratón ayer, ¿¿¡¡cómo aguantaron éstas condiciones durante tanto tiempo si llevo yo 8K y voy muerta??!! - sólo pienso en la fuente que hay en meta para meterme debajo según llegue.

Última rampa.
- ¿Ésta es la última cuesta tan dura que me habían dicho? ¡Qué alegría, creí que quedaba otra subida!

De aquí a meta un llano y todo bajada. Me entra subidón porque pienso que en ésta última parte puedo apretar. Pero el sol aprieta más que yo en la parte alta, unido a esa humedad agobiante hacen que las estrellas se vean con más claridad. Me encuentro aún peor.

-¿Estrellas de día? Creo que debo parar un poco y seguir bebiendo y comiendo.
Se me nubla la vista. Reduzco mucho el ritmo, casi todo, ya que tengo que ir caminando y de vez en cuando parando.
En la bajada veo a Lolo y Meri. - Si están ellos aquí es que no me queda mucho.-

Hay personal de la Cruz Roja cada poco.
- Si me encuentro peor, paro y que me den algo - pero mis descansos hacen que llegue al pueblo, aunque caminando y finalmente a meta, ya corriendo. Saber que sólo queda un kilómetro, con todo el mundo animando hace que vueles (voluntarios con silbatos, turistas que pasean, señoras que salen al portal de su casa, dueños de comercios... faltaban los de la batucada, perdonados que estarían descansando, se lo merecían). Entro en meta muy feliz. Feliz de haber terminado, de haber superado un reto más, de haber sabido frenar o parar cuando mi cuerpo me lo pedía a pesar de haber perdido el podium. Pero cuando ves estrellas de día, es que algo va mal... Y para terminar un chapuzón en la fuente.

Fotos: Lolo Díez

Recomiendo la carrera 100%. A quien le guste viajar haciendo turismo, la montaña y volar sobre ella, Grecia con su Olympus Marathon o cualquiera de sus distancias (14K o 10K) es una cita que no puede faltar en el calendario. 


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